Los recientes decomisos de medicamentos en centros comerciales y establecimientos no autorizados vuelven a encender una alerta que, como sector, no podemos relativizar. La comercialización ilegal de fármacos no es solo una infracción normativa: supone un riesgo directo para la salud de la población.
Cuando un medicamento se vende fuera del canal formal, sin control sanitario, sin trazabilidad y sin garantías de almacenamiento adecuado, se rompe un principio básico del sistema: la confianza. No hay certeza sobre su origen, composición, eficacia ni seguridad. Y cuando se trata de la salud, la incertidumbre puede tener consecuencias graves.
Estos hechos también evidencian un desafío más profundo: la necesidad de fortalecer el acceso oportuno a fármacos a través de canales regulados, con estándares exigentes y fiscalización permanente. Y esto no puede reducirse solo al precio o a la disponibilidad informal; debe ir siempre acompañado de respaldo sanitario.
En este contexto, las autoridades del nuevo gobierno tendrán la gran oportunidad de fortalecer las políticas y mecanismos que permitan abordar esta problemática urgente de manera integral. Desde ASILFA reafirmamos nuestra disposición a contribuir con una mirada técnica y colaborativa, que permita avanzar en soluciones que resguarden el bienestar de todos y promuevan terapias confiables dentro del sistema formal de salud.