Marcela Sabaini, presidenta de Asilfa: “La crisis sanitaria nos ha permitido valorar y darnos cuenta de la importancia de invertir en el sector de la salud y farmacéutico

Afirma la dirigenta gremial que las plantas que producen medicamentos en Chile han sido claves para mantener la cadena de abastecimiento. Sin embargo, afirma, el país enfrenta importantes desafíos normativos, así como avanzar hacia niveles superiores en desarrollo, investigación e innovación.

«La industria farmacéutica local cumple un rol estratégico y fundamental en la lucha contra el covid-19, con la incertidumbre y dificultades que conlleva esta pandemia a nivel sanitario, social y económico. Por eso, hemos puesto todo nuestro esfuerzo y capacidades para mantener la cadena de suministro de medicamentos, y como resultado, hemos logrado que hasta el momento la producción y suministro de los mismos no se haya visto afectada», asegura Marcela Sabaini, presidenta de la Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos, Asilfa.

Además, dice, esa organización ha estado trabajando en conjunto con las autoridades sanitarias, Ministerio de Economía, ISP, Cenabast y demás asociaciones gremiales para combatir la pandemia.

—A su juicio, ¿cuáles son las principales fortalezas de la industria farmacéutica a la hora de encarar esta pandemia?

«En una situación tan compleja como la actual, somos conscientes de la importancia de anticiparnos y resolver cualquier problema de suministro de medicamentos, por lo que contar con plantas de producción en el país nos ha permitido mantener la cadena de abastecimiento de medicamentos, lo que es indispensable para los pacientes, principalmente de patologías crónicas. Los laboratorios agrupados en Asilfa (Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos) cuentan en su portafolio con antivirales, vacunas y antibacterianos para la prevención y tratamiento de diversas patologías, lo que proporciona a las y los chilenos soluciones seguras y eficaces ante una eventual enfermedad infecciosa, respiratoria y/o inmunoprevenible».

—¿Cómo han podido subsanar las dificultades que existen en la cadena logística —tanto para producción como para la distribución de los productos— y aquellas generadas por las cuarentenas?

«Mantenemos una estrecha colaboración con Cenabast, para detectar cualquier alteración en la cadena de distribución y suministro de medicamentos, y de esta manera articular las medidas oportunas para garantizar su abastecimiento».

—¿De qué modo la aplicación de soluciones innovadoras permite encarar mejor esta crisis?

«La crisis sanitaria que vivimos nos ha permitido valorar y darnos cuenta de la importancia de invertir en el sector de la salud y farmacéutico para crear un sistema de salud robusto que le permita a la industria farmacéutica hacer innovación, el desarrollo de nuevos productos e investigación de nuevas vacunas, adelantándonos al manejo de situaciones difíciles como la de hoy y no tener que depender solo del extranjero».

—¿De qué manera puede Chile participar en el desarrollo o testeo de fármacos que alivien las complicaciones de salud del virus o prevengan la expansión de la pandemia, como las vacunas?

«Hoy tenemos fármacos que podrían favorecer y dar tiempo al manejo del covid-19: la hidroxicloroquina y el tocilisomac, que ya se están aplicando en pacientes confirmados con el virus».

«Hasta el momento, los datos demuestran que remdesivir es el antiviral más efectivo en fases tempranas de neumonía en covid-19, pero su entrada a nuestro país podría tardar algunos meses, ya que aún no completa sus fases de experimentación».

«Lo anterior ha puesto sobre la mesa el importante papel que juega el incrementar la cobertura vacunal para poblaciones de riesgo y mantener los calendarios de vacunación en toda la población».

—¿En qué pie está Chile en cuanto al desarrollo de su industria farmacéutica, principalmente en lo relativo a investigación y desarrollo? ¿Qué nos falta desde el punto de vista legal y de recursos?

«La situación que enfrentamos pone a prueba la capacidad de respuesta de los laboratorios nacionales, que hasta el momento ha sido efectiva y oportuna, somos un sector estratégico para la seguridad y garantía de la salud de los chilenos, y creemos que el Gobierno debe impulsar políticas eficaces, capaces de incentivar la investigación y desarrollo tecnológico y la inversión productiva de las empresas nacionales comprometidas con el desarrollo de nuestro país».

«La investigación farmacéutica tiene unos costos elevados y altos factores de riesgo de tipo económico, científico, político y comercial, por lo que es necesario que exista una política clara de apoyo a la industria farmacéutica».

«Además, creemos fundamental la colaboración de la industria farmacéutica con universidades y centros de investigación públicos y privados, apoyados por las entidades gubernamentales».

—En definitiva, ¿esta crisis puede ser una oportunidad para generar un mayor desarrollo tecnológico de nuestra industria farmacéutica?

«Si la industria farmacéutica local se articula adecuadamente con el sector científico y tecnológico de nuestro país, puede promover el desarrollo de la producción de principios activos, medicamentos biotecnológicos y nuevo equipamiento médico que brinden mejores soluciones a los problemas de salud que nos aquejan».

«Es importante invertir en todos los campos de la investigación, porque cuando surge una crisis sanitaria como la de hoy, no sabemos de dónde va a venir la solución, y el conocimiento no se genera en poco tiempo, hay que tener profesionales preparados en todos los campos que nos ayuden a resolver desde todos los ángulos cualquier problema de salud».

MARCO NORMATIVO

Marcela Sabaini, presidenta de Asilfa, dice que en «esta crisis sanitaria ha quedado demostrado lo importante y estratégico que es la labor que cumple la industria farmacéutica local, la cual ha permitido el acceso oportuno a los medicamentos por parte de la población».

Sin embargo, afirma: «Con esta nueva Ley de Fármacos II, si bien compartimos una serie de indicaciones que aportan al sistema, hay varios artículos que perjudican directamente a nuestro sector. Entre otros , el art. 101 que obliga a los médicos a prescribir exclusivamente por genéricos (DCI), lo que significa que la industria perderá toda la inversión desarrollada por años con sus genéricos de marcas, las cuales son el patrimonio de cada empresa, conllevando al término de labores de muchas empresas, lo que finalmente llevará a una menor oferta de medicamentos, término de libre competencia, alza de los precios y fortalecimiento del abuso de posición dominante que tienen las cadenas de farmacia, las cuales impulsarán sus genéricos propios. De materializarse esta medida, se dejará a más de 30.000 profesionales capacitados sin fuente laboral».

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