Un estudio sobre la medicina chilena del sueño revela que más del 80% de la población no duerme las 7 a 9 horas diarias recomendadas. El sueño adecuado es fundamental para la restauración del gasto energético, la eliminación de desechos y el buen funcionamiento de los procesos cerebrales, como la regulación de las conexiones sinápticas. La calidad del sueño, por tanto, depende tanto de su continuidad como de su profundidad.
Para mejorar la higiene del sueño, es crucial seguir algunas pautas que favorezcan un descanso reparador. Se recomienda eliminar el uso de pantallas (teléfonos, tablets, televisión) antes de dormir, y establecer una rutina diaria que sincronice con el reloj biológico interno. Además, se aconseja realizar actividades más dinámicas durante el día y dejar las más relajantes para la noche, disminuyendo gradualmente la luz y el ruido, e incluso privilegiando las luces cálidas.
A la hora de conciliar el sueño, se sugiere apagar las pantallas al menos desde las 9 p.m. y evitar consumir café o alcohol en la tarde. También es importante mantener la habitación en un rango de temperatura de 21 a 22 grados, con poca luz y un ambiente relajante. Actividades como un baño tibio, escuchar música suave o leer pueden ayudar a inducir el sueño.
Si, a pesar de seguir estas recomendaciones, las dificultades persisten, es aconsejable consultar a un especialista, ya que podría tratarse de un trastorno del sueño. La falta de descanso adecuado tiene un impacto negativo en la biología, la salud mental y el bienestar general, lo que puede generar cansancio, dolores de cabeza y problemas cognitivos.