Frente a la crisis sanitaria: Industria farmacéutica es estratégica para garantizar disponibilidad de medicamentos

«Se espera que al 2022 estén todos los medicamentos sólidos que se comercializan en el país con estudios de bioequivalencia. Esto, por supuesto, en la medida que todos los sectores productivos y administrativos del país normalicen sus funciones».

EL MERCURIO – Para la industria farmacéutica local hoy no es fácil avanzar en la bioequivalencia debido a las dificultades técnicas que se presentan en el sector por la actual crisis sanitaria.

En otra arista de este camino, la Ley de Fármacos II se encuentra en la comisión mixta del Senado, donde se están revisando algunos artículos. Esperamos que al final del texto, en materia de legislar, se mire hacia los nuevos desafíos y en lo estratégico que resulta tener a disposición del país una industria robusta y que facilita acceso inmediato a medicamentos de calidad.

BIOEQUIVALENCIA Y DESARROLLO

El beneficio más importante para los medicamentos sólidos bioequivalentes es que pueden ser intercambiables con los originales o referentes. En este contexto, cabe recordar que los estudios de bioequivalencia se realizan frente a un referente y solo a los sólidos como, por ejemplo, a los comprimidos; no así a medicamentos líquidos, sean inyectables, jarabes, gotas, colirios y cremas, porque no tienen un referente.

En Chile es el Instituto de Salud Pública la autoridad sanitaria encargada de certificar a través de un protocolo, que incluye los estudios clínicos, cuando un medicamento ha demostrado la bioequivalencia.

Se espera que al 2022 estén todos los medicamentos sólidos que se comercializan en el país con estudios de bioequivalencia. Esto, por supuesto, en la medida que todos los sectores productivos y administrativos del país normalicen sus funciones.

Finalmente, y somos enfáticos en recalcar que la industria farmacéutica es y será esencial en cada país, más si eventualmente se cerraran el día de mañana las fronteras. El desarrollo local de fármacos evita la dependencia externa, epicentro de una compleja red de industrias aguas arriba y abajo que se integran a un sistema productivo, científico-tecnológico, de logística de distribución y abastecimiento, el cual permite en cada nación garantizar la disponibilidad oportuna de los medicamentos en farmacias y sistema hospitalario. Por consiguiente, a la industria farmacéutica local hay que apoyarla e incentivarla para que pueda innovar e incorporar nuevos procesos tecnológicos y producir, incluso, sus propias vacunas.

Fuente: El Mercurio, Lunes 29 de junio de 2020

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