Efectos de recetar fármacos por su nombre genérico enfrenta a expertos y a laboratorios.

Proyecto de ley de fármacos II obliga a prescribir por el principio activo del producto sin incluir la marca

Especialistas aseguran que el cambio podría reducir en hasta 30% el precio de los medicamentos. Mientras, laboratorios advierten riesgos para la industria chilena y que es necesario velar por una intercambiabilidad solo entre productos certificados.

En la tramitación del proyecto de Ley de Fármacos II, la comisión de Salud de la Cámara de Diputados ya aprobó que médicos, odontólogos y matronas deban prescribir medicamentos únicamente por su Denominación Común Internacional (DCI).

Es decir, se cambia la situación actual donde en las recetas se escribe la marca del medicamento, y de manera opcional la DCI o nombre genérico. Esto implica que una persona debe comprar ese fármaco o pedir en la farmacia una opción bioequivalente.

La nueva fórmula busca ampliar las opciones para el paciente y que sea este quien elija el fármaco que comprará, analizando los precios entre distintos medicamentos que poseen el mismo principio activo y que tienen equivalencia terapéutica.

Si bien el proyecto sigue en tramitación, la medida ya ha generado debate. Mientras expertos aseguran que el cambio significará mayor igualdad en el mercado y reducción en los precios de algunos fármacos, la industria farmacéutica local cataloga la iniciativa como «populista» y afirma que no implicaría baja en sus valores.

Según un análisis realizado por la Fundación Politopedia, el cambio en la forma de prescribir podría bajar, en promedio, hasta en 30% el precio de los fármacos.

Esto, ya que «al eliminar la diferenciación por marca de los productos en las recetas se desincentiva la inversión y márketing que realizan los laboratorios para posicionar sus productos entre los médicos», afirma Victoria Beaumont, directora ejecutiva de la fundación.

Solo por lo anterior, los medicamentos innovadores y similares de marca bajarían 20% de precio. Sobre ello, los precios tenderían a ajustarse todavía más a la baja para competir con los genéricos que suelen ser más baratos y que tendrían mayor demanda, según el estudio (ver infografía).

El fin de las marcas

Según Patricio Huenchuñir, exjefe del Departamento de Políticas Farmacéuticas y Profesiones Médicas del Ministerio de Salud, con la modificación de la norma «los laboratorios pierden un importante activo que es la marca de los medicamentos». Agrega que «cuando el paciente se da cuenta que tres productos son exactamente iguales, hacen lo mismo, tienen la misma calidad, pero hay precios distintos, suele optar por el más barato».

De esta forma, los medicamentos genéricos de marca «dejan de tener sentido», añade Beaumont. Por ejemplo, la atorvastatina genérica bioequivalente cuesta alrededor de $2.890, pero el mismo producto con marca (sin ser el innovador) cuesta más de $26 mil (ver infografía), pese a tener el mismo efecto curativo.

Según Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, la medida va en la línea correcta y afirma que «es una presión a la baja de los precios de los medicamentos de marca».

Una norma «populista»

Según Elmer Torres, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos (Asilfa), esta es «una medida populista que no garantiza la baja de precio de los medicamentos genéricos».

Por el contrario, afirma que podría tener efectos adversos en el mercado nacional, ya que «no se va a poder invertir para desarrollar un producto porque luego no vas a poder utilizar una marca que proteja la inversión. Esto va a terminar cerrando los laboratorios de Chile, porque sale mucho más económico traer los medicamentos genéricos de China o la India, y quedaríamos sin industria farmacéutica».

Por su parte, Jean Jacques Duhart, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Innovación Farmacéutica, dice que es necesario que la prescripción por DCI esté bien acotada y «que vaya de la mano con una intercambiabilidad muy rigurosa y condicionada a que sea entre productos equivalentes terapéuticos».

En la normativa aprobada en la comisión de Salud de la Cámara quedó establecido que la intercambiabilidad solo se dará en productos con igual DCI y certificación como equivalente terapéutico.

«Con este cambio, el precio de los medicamentos podría bajar hasta 30% en promedio». VICTORIA BEAUMONT, Directora ejecutiva Fundación Politopedia

«Me parece una medida populista que no garantiza la baja de precio de los medicamentos genéricos». ELMER TORRES, Vicepresidente ejecutivo de Asilfa

«La descripción por DCI debiera estar acotada en términos de ir de la mano con una intercambiabilidad muy rigurosa». JEAN JACQUES DUHART, Vicepresidente ejecutivo de la CIF

«Cuando el paciente se da cuenta de que tres productos son lo mismo, pero hay precios distintos, opta por el más barato». PATRICIO HUENCHUÑIR, Exjefe del Departamento de Políticas Farmacéuticas del Ministerio de Salud.

Max Chávez
Nacional
El Mercurio

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